Terceros Sonidos XVII: Placebo – Black Market Music

IMG_4605Placebo – Black Market Music; Hut Records: 2000

Diría que todo empieza en Villavicencio en 2001. Cuando no era un retén de la guerrilla era un derrumbe, y fue uno de estos el que me retuvo más días de los que quisiera allí. En esos años mi horario de sueño era una maldita vergüenza y me podían dar las 4 de la mañana dando vueltas en la cama (en este caso, colchón en la sala de la casa de mi tío): estaba tan imposiblemente acostumbrado al ruido del barrio donde vivía en ese entonces que el silencio en la noche me hacía pitar los oídos.

Al tercer día descubrí que podía evitar dar vueltas con un par de audífonos con cable largo que me permitían poner el tele y ver 120 Minutos. En una tanda apareció el vídeo de Special K. Lo amé. Adoré la canción. Pero no fue el comienzo, realmente.

Todo empieza en 1998. Una tarde de agosto en casa de Daniel, uno de mis mejores amigos de la época del colegio y el ser más tuerca que conozco, empezamos a jugar Gran Turismo en la Playstation. Daniel tenía un set de timón y pedales y pasábamos casi toda la tarde del viernes recorriendo los circuitos, tratando de mejorar los tiempos del otro. Y en una carrera la banda sonora de GT botó Bruise Pristine. Creo que choqué. Pocos días después se estrenó el vídeo de Pure Morning y quedé enganchado.

Placebo me acompañó fuertemente desde entonces y hasta 2009 (no es que me haya dejado de gustar, simplemente ya no los sigo como quisiera). Haberlos visto en vivo en 2007 fue uno de los highlights de una época realmente horrible. Lo primero que aprendí a tocar en guitarra fue de ellos (y aprender a usar las afinaciones que usaban en los primeros tres álbumes fue también revelador); de ellos fue la canción que presenté como examen final cuando estaba en clases de bajo (Leni, lado B de este álbum y mi canción favorita de la banda por mucho). Molko me enseñó el valor de romper la monotonía con actos simples como maquillarse.

Black Market Music apareció en mi casa casi que por arte de magia. Un compañero de colegio había ido a estudiar inglés fuera y regresó a casa de sorpresa navideña – me pidió el favor de recogerlo en el aeropuerto y una vez lo dejé en su casa me entregó este álbum. Nada mal por un favor tan simple, ¿eh?

En el primer concierto de Placebo en Bogotá (no fui al segundo por razones que no vienen al caso) canté, grité y lloré como demente. Si hubieran tocado Passive Agressive no sobrevivo (o al menos habría sido un concierto perfecto). Aunque entre los discos de Placebo éste no está muy bien rankeado tiene momentos emocionalmente muy fuertes (Slave To The Wage, o la misma Passive Agressive) que hacen que lo tenga en una estima muy alta – y a la banda entre mis tres preferidas de todos los tiempos.

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