Terceros Sonidos XVI: The Delgados – The Great Eastern

IMG_4552The Delgados – The Great Eastern; Chemikal Underground Records, 2000.

…Este, este fue el mejor disco de 2000. Es más: es el mejor disco de este lado de la galaxia, para mí. Mi disco favorito, mi puerta de entrada a mucha de la música que oigo actualmente*.

2006 fue un mal, mal año: Arsenal perdió la final de la Champions, Italia ganó el mundial y me fue imposible terminar la tesis de pregrado. Entonces, como siempre, me refugié en la música. En ese año estaban en boga los blogs que ofrecían “escuchas de prueba” de álbumes (archivos rar con los discos en mp3, en resumidas cuentas) y navegando uno de ellos llegué a un post sobre este álbum. El autor decía que lo recomendaba a quienes gustaran de Belle and Sebastian, banda que había descubierto el año anterior y que me volaba la peluca. Empecé a escucharlo (estaba en orden alfabético, la primera canción que sonó fue 13 Gliding Principles) y algo pasó en mi cerebro.

Escuché las canciones una y otra vez en esa tarde. Luego ordené el álbum correctamente y volví a escucharlo. Y todo mejoró. Las canciones, todas y cada una, son preciosas, pero el orden en el que la banda las secuenció hacen que sea un hilo irrompible – no puedo escucharlo de otra manera (puedo escuchar las canciones solas, pero no el disco al azar. No funciona para mí). Esa misma noche bajé el resto de la discografía de la banda y me enteré que se habían separado el año anterior y maldije como pirata durante horas. Luego oí los demás discos y… desde entonces son mi banda favorita.

El álbum es el punto intermedio de la carrera de The Delgados (tercero de cinco, la mitad exacta de su discografía) y es su mejor trabajo por mucho – Mucho más elaborado que Peloton, mucho más complejo que Domestiques, mucho más bonito que Hate y mucho más contundente que Universal Audio, discos que también son joyas y que nunca me cansaré de escuchar ni de recomendar.

The Great Eastern me acompañó en los dos negros años siguientes, en los dos grises posteriores y en los últimos cinco años que han sido los mejores de mi vida. Puedo afirmar categóricamente que American Trilogy me salvó la vida cuando asumí su última frase como un mantra: I am alright, I can even take the pain. No voy a ser tan cabezadura de decir que una sola canción me sacó de la depresión, pero sí me ayudó a aferrarme a algo que me permitió salir adelante.

Una tarde de 2008, aún intentando escribir la tesis, salí de la Biblioteca Luis Ángel Arango a ver qué más encontraba en la tienda de discos del Fondo de Cultura económica (ya había sacado de ahí, inesperadamente, el Hate y otro de mis discos de cabecera de ese año, el All Is Dream de Mercury Rev, por un precio ridículo). Y ahí estaba. El Santo Grial. Lo compré y salí de allí. Caminé con calma, compré provisiones de té (Chai masala de Stash, mi favorito), lo puse en mi discman, seguí hasta la 19 a tomar el bus hacia mi casa y una vez en camino lo puse a sonar. Todo el trayecto estuve llorando de felicidad.

Este año descubrí que este álbum es también un gran Disco de Playa, perfecto para sentarse frente al mar, al sol o a la sombra, a ver las olas y sentir el viento y pensar. La sabiduría playera pasa por Glasgow.

* Gracias a The Delgados entré de lleno al resto de bandas de su sello Chemikal Underground, incluyendo: De Rosa, Aereogramme, Mogwai, The Unwinding Hours, Arab Strap y The Phantom Band, y por extensión a otras bandas escocesas que hoy son de cabecera como Chvrches y The Twilight Sad. Nada mal para diez canciones, ¿eh?

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